martes, 17 de febrero de 2015
El Mudo que abrazó a un pingüino ciego
Erase una vez en la isla del deshielo, bailó el despampanante delfín sobre las aguas tranquilas del océano, cuando a lo lejos observó a un agitado nadador que venía desde el norte.
Acercándose el delfín a éste le dió la bienvenida, ese olímpico atleta llegó al congelado paraíso, buscando abrigarse, abrazó a cuanto animal pasaba.
Cualquiera que le observaba no adivinaba que dentro de su boca, toda lengua le faltaba.
Pero entre todos ahí, carecía aquello de importancia.
A lo lejos divisó tremendo espectáculo,
a un pinguino bailarín
más ciego que un zapato,
el callado le arribó...
ambos se fundieron en el abrazo del terror,
donde las almas se descubren sin mediar alguna discreción.
Ese mudo le abrazó y el pinguino se rindió.
Diplomacias que terminan,
aguas nuevas que se acercan.
Esta es la única escena presenciada, que hoy sin enseñanza terminó,
y es que siempre hay que contar, fielmente lo que ocurrió.
De corazón,
Sol Kurakao
Suscribirse a:
Entradas (Atom)