Ignoro sobre cuántas promesas he caminado, ni cuantas sentencias he devastado, siempre he dejado que mi corazón mande por mí, solo que ahora, estoy consciente de que soy totalmente inocente, libre del delito ajeno. La que escribe, hoy se da cuenta de que nada ni nadie han pasado solo porque sí.
danza la estatuilla
comienza a hablar un mimo
mientras vive en su acertijo.
Soy locura, soy ingenua, soy amable, soy volátil, soy tan niña como un diplomático atrapando un chocolate. Soy lo que me importa, soy lo que amo y soy lo que todavía me es desconocido. Soy lo que toco y también soy lo que ni siquiera me he imaginado para reinventarme.
Soy la callada percepción y la impulsiva aceptación. La vida es para gozarla sin retoques, como va llegando, bienvenida es.
Soy lo que tengo frente a mí, soy la que escribo y soy quien me está leyendo.
Puedo ser la puerta a tu libertad o puedo ser tu cíclica condena. Elige lo que Soy, entretanto, Soy.
Hay sentimientos tan internamente ensordecedores, que el único remedio es darles su propia voz.
A estar en paz, que el mimo por ahora huérfano de lágrimas... va mudando a su festivo silencio.
De corazón,
Sol Kurakao
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