Amad@:
Te observo inquieto, sabrás que lo se, pues el sentir es mi único alfabeto. En ocasiones te percibo tan inalcanzable, pero siempre viviendo dentro de mi fidelidad, aguerrido a tus refugios, te he de cuestionar el porqué has endurecido tanto desde tus adentros en tu cícilico caminar.
A mí... en qué recóndito lugar me has colocado de tu intimidad?
Se que llegan los momentos en donde todo adolece, entre el ocultamiento de tantos sentimientos, cuando el dominio de la esclavitud se hace tan presente, el momento parece eterno y lo es en el secreto escondite del temor, ferviente antónimo del Amor; sin embargo, y aun en el abandono de la personalidad he de reconocer que en breves instantes el Alma aun tiembla por su inherente levedad, mas te afirmo que en la acera en donde todo termina, renace la construcción de una nueva posibilidad.
En tus adentros tan alegre, amoroso, tierno y expresivo
cuando infante yo era tu voz,
la alegría infinita del despertar de los sentidos, mis aliados.
Porqué ahora reprimes lo que por amor se te ha heredado?
Sábete que la terquedad de mi presencia nace del pedido de tu corazón, quien desconoce otra manera de comunicarse contigo si no es a través de mi auxilio.
pues pronto descubrirás con certeza,
que donde tu esperas mi arribo...
¡de antaño ya instalé mi permanencia!
Con Amor,
Sensibilidad.
Sol Kurakao
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