Esta mañana recordé que si bien es cierto, en los inicios del budismo, su fundador Gautama sí aceptaba a las mujeres en sus prácticas espirituales, mas los primeros budistas que le sucedieron al gran Buda se resistían a incorporarlas, puesto que alegaban que por la propia naturaleza de sus cuerpos, había días en que las mujeres se descontrolaban y eso afectaba a su serenidad habitual y por ende, los demás monjes también se veían perjudicados por ello. Simpática pero muy certera afirmación!
Sin lugar a duda, aseguro que la templanza espiritual se refuerza aún más en los días de humanidad excesiva, somos seres del amor autoexperimentándonos en esta fantástica aventura humana, el riesgo de turbación es susceptible a cualquier nivel, hayamos escogido ser hombres o mujeres en esta vida, es la inherente naturaleza humana la tendiente a caer en el teatro emocional.
Hoy fluí con algo por demás diferente y me complace compartirlo, esta mañana me reconocí necesitada de una profunda meditación, diferente a las que diariamente hago, pedí auxilio al amoroso desconocido... por sincronía el bus pasó muy temprano y recordé un edificio de "X" religión que quedaba en el trayecto hacia mi destino, ese templo o no se como lo definen, tiene un espacio sagrado donde los feligreses adoran a una de sus deidades y aunque la que escribe solo habla en nombre del Amor y no profeso religión alguna, con ganas de estar en un espacio físico algo apartado de la urbanidad, seguí mi intuición, ingresé y me senté, entré en meditación, me conecté y como en cada meditación, llegaron las respuestas que estaba necesitando y comprendí.
Amor, Amor Amor, es la única resolución, lo desconocido siempre responde esto a cualquier pregunta que los humanos le formulen.
Para mantener la armonía del alma, es preciso que se conciba y se entienda esta afirmación: Nada es personal con los demás, solo es personal para el que lo autoexperimenta. Asimilando esto, deviene la magia de la serenidad, fluirá también el respeto al proceso de otros, el secreto está que respirando conscientemente y resguardados en el Silencio, habremos de aceptar, dejar estar y dejar ir cada una de las chispas que se encienden en el interior.
Honestamente agradecí via emoción y envié mis mejores vibraciones a quienes crearon ese espacio para ellos, exclusivo de su religión, mi trascendencia radicó en haber utilizado ese espacio para mi conectada meditación.
Observé con mucha simpatía a los adoradores que estaban ahí, pues recordé que yo también viví en el pasado el mismo proceso que ellos y comprendo que todos los caminos conducen a Dios, pero al ser encontrado por la verdad, es necesario dejar el camino y los conceptos aprendidos en el, y solo existir en la forma más honesta de vivir, el Amor.
La conclusión fué, es y será en toda la eternidad, que el Amor es el honesto veredicto a cualquier interrogante.
Por sincronía todo esto ocurrió , el día que el Bus pasó muy temprano.
De corazón,
Sol Kurakao
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