y blanquito brincoteas,
dos orejas tu meneas
y con la boca quisquilleas.
Tu la inquieta ya sin cola,
has perdido la razón
corres tan bruscamente
solo te guias en emoción.
El tan quieto y tan en calma
solo está y camina lento,
distribuye su energía
logrando sobrevivir el día.
No se mastican, solo se aman
fieles guardianes de la tierra,
gracias por su vibración
hermanos del corazón.
a elevar nuestra frecuencia
los humanos de este mundo
y respetarles su existencia.
De corazón,
Sol Kurakao
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