lunes, 26 de mayo de 2014

Los perros no bailan cumbia

Y comienza el danzón
con caderas fascinantes,
movimientos tan alertas
de seres fascinantes.

Va de nuevo la creación
de este mundo intermagia
entre el alto de aquel son
y los pies ahora danzantes.

Y retumban los sonidos
y fluyendo en percusión
las sonrisas de emoción
de colores tan vibrantes.

A esta vida a ascender
cada acto es sagrado y
en presencia de atención
danzar es meditación.

Una cosa aquí es muy cierta
solo en esta dimensión,
el humano es singular
en la cumbia al bailar.

De corazón,

Sol Kurakao

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