Amor:
Mi incondicional ante todo, creador de cada uno de mis deseos, te nombro sinónimo también del silencio, de un vacío infinitamente colmado de calma, pulcritud de esencia, si por algo me he de quitar el sombrero será ante la humildad, y reconozco ante tu presencia que en ocasiones me ha costado arrodillarme con el ante mi humanidad, el ego suele hacerse presente entre el bullicio de la vanidad y ante la prepotencia el alma desborda compasión, pero el egotismo carece de entendimiento y yo, me dejo estar ante la certeza de mi recóndita intimidad, sorprendiendo a la posible rendición ante mis impulsos, que siempre son el señuelo para descubrir cualquier misterio que me acosa el interior.
Por ello me reincido tanto en la advertencia de mi premisa de siempre, a cada instante lo que el alma suplique es menester imponerme a realizarlo sin otra escolta que no sea, la de la lúcida intuición.
Con exactitud la que escribe presume del alma su ausencia de limitaciones pero mi cuerpo sí que las tiene, y cuando las entrañas rugen, urge atención al Alma, pues sé que como su traductor algo tiene que contarme de la esencia oculta, estando en mí entiendo el idioma, pero al detectarme ausente me vuelco y regreso a mi conciencia y en el silencio me vuelvo a reconocer tan divina para amar incondicionalmente y tan mortal como para disculparme si herí a quien fuere, al vivir mi ineludible proceso.
Tu y yo sabemos que con el alma por delante será bendecido el eterno espíritu cuando termine su depuración... ¡menuda eternidad!
Glorioso amanecer que insta a fluir y entreabrir los ojos
Y cuando ellos completamente abran,
¡Será mágico el atardecer en el que las carencias se sepulten!
Por eso Amor, la desesperación no ha de celebrar su triunfo,
pues sé que en el calor de la hornilla se pule el oro más fino
y la fiesta será, para la imperturbable ecuanimidad.
Aplaudo la intención, incluso la mía, que invita a ser el espejo en cuya réplica se asemeje a tí, que fuiste, Eres y seguirás siendo la única respuesta a cualquier interrogante, majestuoso sentimiento me asalta al recordar que por sincronía me ha de acompañar lo que por similitud y exactitud se me equipare y lo que no Es, se va. Bendita consecuente garantía de mi proceder.
Sé que te escribo con mi excesiva intensidad, si hablo parece que no me doy a entender, por eso escribo tanto, porque al hablar el ego puede asaltar y al redactar van cayendo los argumentos de una honesta intimidad.
En tí y en paz, nuevamente... me rindo.
Gracias por Estar.
Gracias por Estar.
De corazón,
Sol Kurakao
Posdata. Sé que en esta vida vive en mi real fantasía, pero no está por demás recordarte cuánto lo deseo, tal vez en vidas posteriores o quizá en alguno de los cielos, me sorprenda para cabalgarle, con su firme cornamenta al centro, tan gallardo, mi amado Unicornio. Será posible que te adelantes y me maravilles obsequiándomelo? .............. bueno, seguro que en sueños conoceré la respuesta, tocaré la puerta de la paciencia, dormiré en su sala, al despertar ahí estaré y hasta entonces, lo sabré.
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