jueves, 9 de octubre de 2014

Cuando la Luciérnaga enloqueció


Silencio, es momento de escuchar...

Al dormir todas las profecías se rinden ante mi, pero hay una esencia que vive en mis adentros, la cual presumo solo ante Ella, mi motriz, la musa que grita ser descubierta.

Aquel, el cuerpo hostil, que calla las súplicas de la que paciente implora ser observada, se rinde entero sin resistencia.

Hasta en mis sueños me guias y suspiro cuando despierto, advierto que sigo consciente cuando me envuelvo en tu demencia, les contengo a todos pero Ella solo me contiene a mi. En esta esquizofrenia latente hasta la ficción es realidad, alabo y abrazo a todo cuanto se esconde de lo visible. Bendita perdición del juicio.

Y tu, ente precioso, has hecho un hueco para enterrar tus verdades, la razón te impera cuando solo hablas de lo evidente y eso, desincroniza con mi corazón, mas sigo silenciosa en tu camino, la que escribe continúa presente. Ven aquí y hazte Uno conmigo, abrázame y enternécete en la mansedumbre de tu escondite.

Háblame de lo que no se ve y
corre tras el país de las luciérnagas!

Y solo entonces... vibraremos en el mismo idioma.

Te amo con toda Ella, mi Alma.

De corazón,

Sol Kurakao

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