De donde vengo tienes tu morada
a donde camino Alma mía conoces la profecía
en quienes se comparten conmigo reside la agonía
pues de su humanidad confrontada
aplaudo de sus espejismos, la sequía.
La esencia viva adora el deceso de la dualidad y abre paso al compartir del Amor, el niño se sonríe ante la que escribe, será que le resulto simpática por ser la encarnación vestida de mil colores, le regreso la sonrisa ahogada en infinito respeto por su infantil y maduro conocimiento de la gran sabiduría.
Ahora el tranvía pasa de nuevo y rechinan las rendijas
se detiene abruptamente ante el pasar del Silencio Ruiseñor,
que se refugia en el divino Presente
y se abraza tiernamente en la paz de tu estación.
Ente hermoso, leeme con atención...
Cuántas luces se tienen que encender
para que conozcas el seguro horizonte?
Cuántas muertes has de presenciar
para que serenes en tu inmortalidad?
De corazón,
Sol Kurakao
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