sábado, 11 de octubre de 2014

Se. El Notable que se frenó a ser un fantasma (Cuento)


En un remoto lugar del planeta, en la isla de la Magia, en donde el Todo abunda en sus bendiciones, vivía Se, un sereno y simpático ente, vestido de mil colores, todo momento portaba su galante sombrero de ala ancha, y al lado de su chistera, le engalaba una blanca plumilla que una paloma en su actual reencarnación le había obsequiado como presente, le indicaba a donde mostraba el viento. Se, al detectar las señales de su inequívoca pitonisa, fluía a donde ella le recomendaba, mágicas maravillas y aventuras vivía al entregarse pendiente a sus insinuaciones, la plumilla siempre acertaba.

Se, corría sobre el agua tras los delfines, montaba en el aire a su corcel el unicornio, aplaudía los festivales de los conejos y patinaba todas las tardes sobre su arcoiris, Se, engalanado por su esencia hacía cuanto le resonaba, cuidaba todo cuanto vivía y resplandecía sobre toda la fantasía.

Se, en ocasiones bajaba al pueblo y se dejaba ver, le inquietaba tanto el horizonte de quienes actuaban ahí, no lo comprendía, observaba a sus iguales, mas los creía tan diferentes, sus vestimentas eran tan homogeneas entre ellos, sus melenas tan adecuadas a las mismas, se trasladaban en carruajes misteriosos, ignoraban el bailar y brincar, el arcoiris no se vislumbraba en el cielo, Se, les invitaba a su Isla, los niños le seguían, mas sus padres les detenían, Se, temía ser un fantasma, guardaba silencio; nuestro tan campechano figurín lograba intimidarse y su vidente plumilla daba la vuelta, ordenando regresarse, Se, volvía a su paraíso y ahí, continuaba recreándose.

Esa tarde, Se, después de su danza con las lagartijas, optó por recostarse en el pasto, aun no dejaba ir de su mente sus curiosidades sobre ese mundo, a un lado de donde estaba tumbado había un precioso lago, iba nadando la Mantarraya Rosa, quien tiene el don de adivinar lo que ocurre en los corazones, salió del agua y se acercó a Se, Ella le cuestionó... - Se, buen mozo, porqué motivo la mente te tiene tan ausente ahora?, El le respondió... -Mantarraya qué puedo hacer sobre lo que no comprendo?, fué entonces cuando ella con su corpulenta estructura le abrazó y con una amorosa mirada le respondió... -No te esfuerces Se... Hermoso, Se. - Y regresó a su azulado estanque y continuó plácida su nado.

Por esa expresión, la clarividencia le invadió, notó su plumilla que estaba en dirección hacia el pueblo y Se, tomó su sombrero e ignorando a la prudencia volvió a ese lugar, no sin antes solicitarle una coreografía nueva a los topos, practicado esto, Se, regresó y en silencio comenzó a bailotear, solo sonreía y aplaudía mientras su vehemente baile contagiaba a los niños, pasase varios días repitiendo esto y los grandes ya comenzaban a vitorear con Se.

Pasados varios días de su primera estancia en ese lugar, Se, les compartió: -Es todo por ahora, hermosos amigos me retiro, vendré nuevamente cuando se presuma el alba. Y Se, regresaba a su nirvana; así transcurrieron varios meses, yendo y viniendo del pueblo; en silencio hacía lo mismo bailotear y bailotear.

Por fin un día en la Isla de la Magia, mientras Se, platicaba con su plumilla, asombrado observó que los adultos, guiados y tomados de la mano por sus infantes, ingresaban y se mudaban al paraíso de Se, eran una enormidad. Se, sonrió y con todos ahora, la magia, continuó.

La que escribe asegura que ahora abundan tantos Se en la Isla, que el antiquísimo mundo se ha quedado despoblado y ahí en esa Isla, Dios continúa abundando en sus bendiciones, otorgando dos lunas, tres soles y cinco arcoiris a esa fantástica aldea.

Este cuento, es una realidad.

De corazón,

Sol Kurakao

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